La presión mediática convirtió “los sucesos de Verdes” en la noticia del mes. En las tertulias mañaneras, las patochadas del mundo del “corazón” habían sido relegadas a un segundo plano. Los telediarios abrían con pequeños detalles que no aportaban nada al caso y generaban más y más alarma social. El juez decretó el secreto de sumario... y menos mal. Las diligencias previas estaban siendo un desastre. No encontrábamos móvil del crimen, ni se había hallado veneno en las autopsias, ...